El final de la impunidad de los secesionistas

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a buen seguro que ayer, en más de un hogar de este país se descorcharon botellas de cava con la noticia de la detención de Carles Puigdemont cuando intentaba regresar a Bruselas desde Dinamarca viajando en coche. No es que España esté llena de malas personas que desean que alguien se pudra en la cárcel. No es eso, pero son multitud los que están cansados de la burla constante de Puigdemont y los suyos al Estado de Derecho. El mesiánico líder del procés no lo tiene fácil. Alemania castiga con hasta la cadena perpetua los devaneos secesionistas y, además, considera a España un socio fiel, por lo que, lo normal es que en un breve plazo de tiempo, el expresident esté rindiendo cuentas ante el juez. Pero la detención de Puigdemont, además, pone fin a esa sensación de impunidad en la que se movían los líderes del secesionismo. El ingreso en prisión el pasado viernes de cinco de ellos comenzó a borrar esa imagen, la entrega de otros fugados (parece que Ponsatí, huida a Escocia será la siguiente) ayudará a que aquello de “quien la hace, la paga” siga siendo un axioma indiscutible. FOTO: Carles Puigdemont en Helsinki, antes de su detención | aec

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