Montenegro es ejemplo para mal

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La catedral ortodoxa de Podgorica se ha convertido en ejemplo mundial de lo que no se debe hacer en plena pandemia por coronavirus. Miles de fieles acudieron al funeral del obispo de Montenegro, fallecido a causa del virus. Allí, sin mascarillas ni la más mínima distancia, esperaron su turno para despedirse del clérigo besando su mano o su frente o acariciando su barba. La directora del hospital donde murió el obispo trató de imponer un poco de cordura, sin éxito. Queda esperar y, en este caso, rezar para que la irresponsabilidad no se convierta en un brote de proporciones descomunales. FOTO: una mujer y una niña se despiden del obispo | efe

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