Ábalos carga con las culpas del Delcygate

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el Delcygate es como una novela de espías de esas en las que las puñaladas en callejones oscuros son igual de frecuentes que las traiciones a plena luz. Lo de ayer en la sesión de control al Gobierno en el Senado más que dejar al descubierto a un agente fue casi un sacrificio. A Pedro Sánchez no se le movió un músculo a la hora de descargar en Ábalos la responsabilidad de todo lo sucedido con la número dos de Maduro. Ni el presidente le encargó que se encontrase con la venezolana ni le dio indicaciones de cómo interactuar con ella. El ministro se las apañó solo. Para evitar una crisis diplomática, según Sánchez, que practicó una nueva modalidad de dejar a alguien a los pies de los caballos: hacerlo mientras le felicitaba. En las filas populares, no obstante, no se creen las explicaciones del presidente y le acusan de mentir sin ponerse colorado. Pues lo necesario para estos casos. FOTO: ábalos, con cara de querer huir

Ábalos carga con las culpas del Delcygate