La vacuna no es un sustituto de la mascarilla

|

Desde que sabemos que hay vacunas listas para hacerle frente al coronavirus y fecha para empezar a suministrarlas se ha instalado entre nosotros una especie de inoportuna relajación. Y si ahora estamos así, cómo estaremos una vez que veamos la imagen de ese primer pinchazo en un brazo español. Nos sentiremos inmunizados por simpatía. A ver quién nos convence entonces e que la vacunación –ajena y propia– no nos excusa de quitarnos la mascarilla, ni de mantener la distancia social y la higiene de manos. Por algo tan lógico como que no se sabe si las vacunas impiden los contagios. Y mal negocio hacemos si conseguimos que uno no desarrolle la enfermedad pero la vaya transmitiendo allá por donde pasa. Los expertos apuntan a la inmunidad de grupo como el punto el que se podrán levantar definitivamente la obligatoriedad de estas medidas de seguridad. Eso significa un 60% o 70% de población inmunizada para lograr que el virus sea incapaz de encontrar cuerpos vulnerables y seguir con las transmisiones. Así que despacito y buena letra. FOTO: la mascarilla y la distancia seguirán presentes  | ep

La vacuna no es un sustituto de la mascarilla