Una lección magistral de historia de Cataluña

GRAF7445. MADRID, 12/06/2019.- Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo, del exconseller Josep Rull, durante su turno de última palabra este miércoles en la 52ª y última jornada del juicio del "proc&eac
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JOSEP Rull, exconseller del honorable fugado y campeón de ping pong del módulo 4 de la prisión de Estremeras –la leyenda cuenta que llegó a plantarle cara a un expertísimo jugador vietnamita que también estaba entre rejas–, es una auténtica mina. Cuando quedó en libertad se dedicó a protagonizar unas suculentas críticas gastronómicas, con las que ilustró sobre la comida carcelaria a todo aquel que no haya pasado por el talego. Hombre de buen paladar –un conseller no es alguien habitual de los bares de menú del día, ¡faltaría más!–, no acabó de acostumbrarse a las hamburguesas, que estaban tan quemadas que un día se le rompió el tenedor cuando trataba de partir una, ni su estómago pasó por sus mejores días, pues casi todo era demasiado flatulento. La mala alimentación no solo le afectó a su aparato digestivo, sino también a su capacidad de razonar, pues en su turno de última palabra en el Supremo destacó que “la realidad institucional catalana existe antes de la Constitución”. Y la del imperio romano ya no te cuento. FOTO: josep rull | aec

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