La inmensa soledad de Pedro Sánchez

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poco ha tardado Pedro Sánchez en sentir la soledad que siempre acompaña al ocupante de La Moncloa. Se habla de ella como si fuera un síndrome provocado por vivir apartado de toda realidad y sin mucha gente en la que confiar y de la que fiarse. En estos momentos, el presidente del Gobierno no es capaz ni de contar con el apoyo de quienes lo llevaron al puesto y se tiene que apoyar en el exiguo respaldo que supone Unidas Podemos, más que nada por que si hasta ese apoyo lo pierde, tendría que volverse a casa. La sesión de ayer en el Parlamento fue esclarecedora de la situación por la que atraviesa el Gobierno y, lo que es peor, de la situación a la que estamos abocados los españoles por un Sánchez que prefirió ser cabeza de ratón aunque eso lo dejara a los pies de los caprichos de quienes le vendieron su apoyo. y lo curioso es que se harta de pedirle lealtad al Partido Popular o a Ciudadanos, cuando no lo hace, por ejemplo con ERC, ni con el PNV. Y con este panorama se atreve a sacar a pasear el espantajo de unos supuestos Pactos de La Moncloa como antes hizo con el traslado de los restos de Franco. El laboratorio de cortinas de humo del PSOE sigue funcionando, pero eso no soluciona las crisis. FOTO: sánchez, antes de iniciar su comparecencia en el congreso | EFE/Mariscal

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