La por ahora incipiente rebelión interna de los mareantes

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CUÁNTO bien le habría hecho a la ciudad Iago Martínez, el Rasputín de Teis, si hubiese sido tan rotundo con los firmantes del manifiesto de la Marea, nasía pa’ganá, como lo fue con el alcalde cuando iba a rubricar el acuerdo sobre el proyecto de la estación intermodal. Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, se disponía a estampar su sinatura y su asesor, o sea, su jefe le dijo que no y como el que manda, manda, obedeció. Si hubiese hecho lo mismo con la ya famosos abajo firmantes, la sombra del enchufismo que oscurece la gestión de los mareantes no sería tan intensa; pero tener la cabeza permanentemente al servicio del mal obliga a ser un fervoroso defensor de la ley del embudo, Martínez lo sabe y lo lleva a la práctica. Además, sus maneras deben ser duras, porque no solo se demorará el inicio de las obras la futura estación, sino que también ha conseguido que el proyecto del autobús metropolitano se retrase, así en presente, no en futuro como sucede con la intermodal. No acaba de entenderse por qué cada vez era más fuerte el runrún contra él entre la xente do común, pero parece que ya se van aclarando los motivos. FOTO: iago martínez, en maría pita | aec

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