Lo injusta que resulta en muchas ocasiones la Justicia

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Santiago Arrospide Sarasola, tristemente conocido como “Santi Potros”, salió el pasado domingo de prisión. Cumplió los 31 años de reclusión, que es el máximo que contempla la normativa española, por mucho que ese tiempo suene a poco, poquísimo, si se tiene en cuenta que el etarra cometió 40 asesinatos. Y lo primero que hizo al llegar a su pueblo fue irse a una Herriko Taberna y darse un gran homenaje gastronómico. Supongo que a los familiares de sus víctimas se les revolvería el estómago, pero a él no. No tiene problemas de conciencia. En realidad, jamás los tuvo ya que nunca se arrepintió de las atrocidades cometidas, todas ellas de triste recuerdo, como la bomba en Hipercor en Barcelona o el atentado de la plaza de la república Dominicana, en Madrid. FOTO: Santi potros, tras su comilona | efe

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