El valor económico de la obediencia

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MATTHEW Clark, residente en un pueblo de Oregón, está perfectamente desheteropatriarcalizado; obedece en casa sin rechistar. Su mujer, Kateri, lo mandó a hacer la compra y allá se fue. Al la vuelta, como el niño del anuncio de Donuts, se golpeó la cabeza: “Andá, las tortillas”. Regresó al súper y se encontró con unas colas impresionantes. Para entretenerse compró un rasca y gana de la lotería y vaya si ganó: un sueldo anual de 25.000 dólares durante un decenio. El matrimonio decidió cobrar el premio de una sola tacada, con lo que se redujo a 175.000 dólares, que tampoco está nada mal. Ya está deseando que su esposa lo envíe a otro recado. FOTO: el matrimonio clark | katu.com

El valor económico de la obediencia