Cifuentes hubiese llegado a la cárcel con mucho tiempo ganado

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ESPERANZA “Metomentodo” Aguirre debió de dar un chimpo de alegría propio de una saltadora de altura cuando se enteró de que la Guardia Civil le había echado el ojo a la coruñesa por consanguinidad –su padre y su abuelo lo eran– Cristina Cifuentes. No, no es que un picoleto bigotudo y con el tricornio brillante quiera seducirla, sino que el Instituto Armado pidió investigar a la presidenta de Madrid por los presuntos delitos de malversación, prevaricación y blanqueo de capitales. Pero menuda culada se dio Aguirre, cayó fuera de la colchoneta, puesto que el juez rechazó la benemérita solicitud. Si Cifuentes hubiese acabado en la elitista prisión de Soto del Real, habría llegado allí con mucho tiempo ganado; no tendría que hacerse los tatuajes carcelarios de rigor, pues ya tiene cinco distribuidos por su cuerpo. FOTO: la tatuada muñeca de cristina cifuentes | aec

Cifuentes hubiese llegado a la cárcel con mucho tiempo ganado