El precio que tendrá que pagar Ciudadanos

Inés Arrimadas
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Sánchez lo ha vuelto ha hacer. Un nuevo truco de trilero que le ha permitido salvar el primer escollo de los presupuestos sin ni tan siquiera despeinarse y por un margen muy cómodo. Todos aquellos vetos cruzados entre Ciudadanos y ERC y luego entre Ciudadanos y Bildu han quedado en nada y, de entrada, el Gobierno cuenta ahora con tres semanas por delante para intentar negociar las enmiendas que le permitan sacar adelante las cuentas. Tres semanas es mucho tiempo y habrá que esperar a ver lo que tardan Arrimadas y los suyos en darse cuenta de que, una vez más, les han tomado el pelo. Ya no son necesarios. Sánchez se siente más cómodo pactando con los secesionistas catalanes o con los proetarras antes que con la formación naranja y, además, ya ni tan siquiera le hacen falta sus votos. El problema, quien lo tiene ahora es Arrimadas, que ve cómo las voces críticas crecen en su partido después de haberse dejado seducir por el diablo encarnado en Pedro Sánchez. Suenan tambores de guerra. FOTO: Inés arrimadas, explicándose en el congreso | EUROPA PRESS/E. Parra 

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