La buena suerte del electricista bibliófilo

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buenas noticias para Manuel Fernández Castiñeiras, el electricista bibliófilo. Quizá sea por intercesión del Apóstol, pero cada vez que sus causas llegan al Supremo le cae de regalo una rebaja de la pena. Ocurrió cuando se ventiló el asunto del robo del Códice Calixtino, que él decidió que estaba mejor en su casa, arrumbado en un trastero, que en la catedral de Santiago, y ha vuelto a ocurrir al verse el recurso por la sustracción de las cartas de sus vecinos. Le habían caído 18 años y medio, que el alto tribunal ha dejado en 11. A este paso aún le va a dar tiempo de montar las luces de Navidad de la basílica compostelana. FOTO: manuel fernández castiñeiras | aec

La buena suerte del electricista bibliófilo