Una primavera que es exactamente igual a la del año pasado

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LLega mayo, el mes de las flores; también, claro, llega el polen, que dispara las alergias y las sensibilidades. ¡Que se lo digan a los inquilinos del palacio de María Pita! Entre las especies invasoras que crecen en el tejado y los geranios que hay en algunos balcones hay sensibilidades a flor de piel. Estornudos, lagrimeos... Está la cosa casi tan mal como en la ciudad, que mediada la primavera sigue sin presupuestos; ya ocurrió el año pasado y, como con las natillas Danone, repetimos. Y al no haber cuentas, no hay dinero para nada y al no haber dinero para nada, la ciudad está paralizada; mejor dicho, sigue paralizada. Gran éxito de la Marea, nasía’ganá, que ha conseguido que esta primavera sea exactamente igual a la del año pasado. Ni cambio climático, ni calentamiento global, ni nada de nada; han transcurrido doce meses y todo sigue tan oscuro como en 2016. Por lo que se ve tienen razón quienes aseguran que la incapacidad para el diálogo es una enfermedad que no se cura, ni yendo por la privada. El que nace incapaz de negociar, muere incapaz de negociar; como el que nace lechón y muere gorrino. FOTO: concejales mareantes, en el salón de plenos | aig

Una primavera que es exactamente igual a la del año pasado