María Pita se clona como la explanada del Louvre

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LA plaza de María Pita recuerda estos días a la explanada del Louvre; se respira arte. No, no es por la pancarta que cuelga del balcón del ayuntamiento, que compite con las barandillas de los pasos elevados de Alfonso Molina –¿para cuándo el anuncio de una boda?–, sino por obras que allí se exhiben. Es verdad que no se parecen en nada a la pirámide de vidrio y aluminio de Ieoh Ming Pei, de hecho no son creaciones suyas, sino del rompedor Pepe Barro, cuyo arte quizá habría llegado hasta el museo parisino si Mélenchon hubiese ganado las elecciones. No se sabe si Pepe Barro estampa su firma en sus obras, pero sí en el manifiesto de apoyo a la Marea, nasía pa’ganá. Y su rúbrica se cotiza, pues por la muestra se lleva 33.500 euros, más o menos lo que cobraba cada mes Iago Martínez, el Rasputín de Teis, cuando figuraba en el cuadro de personal, cantidad a la que había que sumar las primas por asistir a las comisiones –no faltaba a ninguna– y que servían para completar su sueldo. Va a haber que ir hablando con la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario para que lo fiche. A Martínez, ¡eh!; no a Barro. FOTO: exposición de pepe barro en maría pita | aec

María Pita se clona como la explanada del Louvre