Carles Puigdemont lo hizo, pero no

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No podía ser de otro modo. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ayer declaró la república catalana y, acto seguido, le pidió al Parlament que suspenda su declaración con la excusa de que se abra un período de diálogo. Sin embargo, lo que no queda claro es de lo que se hablaría, qué es lo que se ha de negociar, de tratar, de dialogar entre Cataluña y, se supone, España y, por supuesto, Europa. Porque, de nuevo, Puigdemont se ha dado por no enterado de los claros mensajes que llegan desde la UE, que niegan de forma tajante la legitimidad del amago de referéndum del 1-O. Pero a él le da igual. Sigue con su mantra. Sin embargo, algo sí ha cambiado. Y es que cada vez son menos quienes están dispuestos a comprárselo. La CUP, responsable de mantenerle al frente de la Generalitat, considera una traición el aplazamiento de la declaración de independencia y los concentrados ante el Parlament atacaron a Puigdemont, al conocer su decisión. Él y los suyos han creado un monstruo y, por lo visto ayer, ahora el monstruo amenaza con comérselos a ellos, como un Júpiter envuelto en una estelada dispuesto a devorar a sus hijos. Queda por saber qué hará ahora Rajoy o si seguirá en esa inacción en la que tan cómodo se siente. FOTO: Carles Puigdemont relee su discurso antes de subir al estrado, ayer en el Parlament | aec

Carles Puigdemont lo hizo, pero no