Una de las peores profesiones del mundo

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SI alguien se tomara la molestia de hacer un ranking de las profesiones más peligrosas, sin lugar a dudas, entre los primeros puestos aparecería la de entrenador de fútbol. Eso sí, el primer puesto queda reservado para eso de ser no independentista en la Cataluña actual, que, con creces, debe ser lo más complicado del planeta. El mejor ejemplo de lo de los preparadores es la situación por la que pasa el del Deportivo, Pepe Mel, y la filosofía con la que asume que puede estar pasando sus últimas horas en el banquillo blanquiazul. Lleva 18 años como entrenador profesional y, como si se tratara del sacramento del Bautismo, eso es algo que imprime carácter. Mel sabe que cuando la pelotita no quiere entrar, que cuando los jugadores no están a gusto o cuando la grada mira al palco, el primero que tiene que hacer las maletas es el “míster”. Ni tan siquiera una victoria apabullante esta mañana le garantiza la continuidad. Y es que, como dijo alguien, el fútbol es así. FOTO: Pepe mel | aec

Una de las peores profesiones del mundo