La insistencia de la madrilega que sueña con ser ministra

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EL carguiño es el carguiño. Aquí y en Madrid. Y ya no digamos si primero se tiene aquí y después allí. Que se lo digan a Yoalnda “la Yoli” Dáz. La comunista ferrolana que formaba una agarimosa pareja de hecho –de hecho político, ¡eh!– con el ya octogenario Beiras –entonces aún no lo era–, que cerraba todas sus comparecencias con un bico. La relación con el nacionalista del pelo crecho se rompió porque ella quería conocer mundo y se marchó a Madrid, donde encontró  acomodo en el Congreso como satélite que orbita en torno a Podemos. Incluso en las últimas elecciones se expuso al peligro, pues se lanzó en paracaídas en Pontevedra, porque si se presentaba por A Coruña habría accedido a la categoría de exdiputada. Y le ha cogido gusto, ¡y menudo gusto!, a eso de ser casta castiza –o sea, madrilega, con mucho de madri y poco de lega–, hasta el punto de que hay quien la ha incluido en las listas de ministrables. Ella se lo ha creído y azuza a los socialistas a reabrir el diálogo “para no frustrar las esperanzas del 28 de abril”. Si es por eso, Podemos no entra en el Gobierno ni de broma. FOTO: yolanda díaz, ejerciendo de madrilega en el congreso | aec

La insistencia de la madrilega que sueña con ser ministra