Otegi se pone triste cuando va a Madrid

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ARNALDO Otegi se confiesa, no ante el juez que es ante quien debería hacerlo, sino en “Mon”, una publicación catalana de carácter independentista. El pobre está triste, porque no puede pasear por Madrid sin que lo insulten. Él, un hombre de paz, como lo definió ZP, y sometido al vilipendio de los habitantes de la capital del reino. ¡Cómo es la gente! ¡Cuánta maldad! Lo que deberían hacer es invitarle a una caña –mejor un txakoli– cuando entrase en un bar o a bacalao al pil pil si lo hace en un restaurante. La violencia es mala cosa siempre, pero aún tiene suerte de que no le arreen un par de tortas cuando pasea por Gran Vía. FOTO: arnaldo otegi | aec

Otegi se pone triste cuando va a Madrid