El polvorín de los montes gallegos

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ESTo de que el otoño gallego se parezca cada vez más al verano sahariano tiene sus pros y sus contras. En el haber se puede incluir la alegría que muestra la gente en las calles o la prolongación de la campaña veraniega de la hostelería. Sin embargo, en el debe se circunscriben situaciones muy graves, como la de que Galicia siga ardiendo por los cuatro costados debido a la falta de lluvia. En realidad, que no llueva no provoca incendios. Los fuegos son cosa de unos cuantos descerebrados, pero los montes son auténticos polvorines dispuestos a carbonizarse cada vez que un pirómano se acerca a ellos. FOTO: Incendio en chantada | E. Trigo

El polvorín de los montes gallegos