Un ruso que cambia el vodka por coñac

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UN ruso puede no comer ensaladilla rusa, incluso polvorones de Estepa, pero tiene que beber vodka como un cosaco, incluso aunque haya nacido muy lejos del Cáucaso; si no lo hace, no podrá ser considerado un buen ruso. De esa tara debe estar aquejado el hombre que asaltó una tienda de comestibles de las afueras de Moscú, en la que se atrincheró armado con un fusil. Cuando llegó la Policía y empezó la negociación para que se entregase, puso como condición que le diesen una botella de coñac. Se la facilitaron, se bebió un copa y se rindió. Habrá que ver si el juez le aplica en la sentencia la agravante de mal ruso y lo deporta a Siberia. FOTO: una copa de coñac | aec

Un ruso que cambia el vodka por coñac