El espectáculo no puede continuar

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en plenas vacaciones, el lugar de ocio más famoso del planeta, el Disneyworld de los adultos, es una ciudad fantasma. Los casinos y los restaurantes están cerrados y Las Vegas ha apagado sus luces. Vamos, que sin neones y bombillas luciendo las veinticuatro horas del día no es más que una especie de juego de construcción sin sentido, con réplicas amontonadas de referentes arquitectónicos mundiales. Y, junto con la de los ciudadanos haciendo cola para comprar armas, es una de las imágenes más representativas de Estados Unidos: hay miedo y el espectáculo no continúa. FOTO: las vegas, sin luz | efe

El espectáculo no puede continuar