No todos los laboratorios son iguales (III)

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Las instituciones son responsables de lo que ocurra en sus instalaciones, también en relación a la experimentación, sin menoscabo de las responsabilidades penales en las que puedan incurrir las personas que realizan actos de maltrato animal. Internamente deben establecer los protocolos y poner los medios que garanticen el cumplimiento de la ley y el respeto por el bienestar animal. De igual manera, las autoridades tienen el deber de inspeccionar y supervisar el cumplimiento de las normas de protección de los animales utilizados en investigación y docencia en las instituciones autorizadas.
Sin embargo, la existencia de una legislación no evita que puedan ocurrir actos y situaciones que la contravengan. Cuando esto sucede lo que debe hacerse es investigar todo lo ocurrido, incluidas todas las personas involucradas, para poder obrar en consecuencia. En este caso, parece que las escenas se grabaron hace algún tiempo. No debemos olvidar que las escenas han sido editadas y presentadas por una ONG cuyo objetivo es la prohibición de la experimentación animal. El rechazo a las imágenes del vídeo no debe impedir investigar cómo se pudieron grabar y las personas que estuvieron implicadas, así como las razones por las que los casos de maltrato no se denunciaron inmediatamente tras haber sido observados.


La experimentación animal sigue siendo necesaria. No tendríamos ninguna de las vacunas hoy disponibles contra la covid-19 sin los ensayos preclínicos realizados


La experimentación animal sigue siendo necesaria. No tendríamos ninguna de las vacunas hoy disponibles contra la covid-19 sin los ensayos preclínicos realizados sobre diferentes modelos animales, que valoraron la seguridad y eficacia de las diversos medicamentos antes de proceder a evaluarse en los ensayos clínicos en personas.

Aunque se están desarrollando continuamente métodos alternativos, en la actualidad no nos permiten prescindir de la experimentación animal. Seguimos necesitando los animales para valorar las diferentes propuestas terapéuticas frente a enfermedades comunes y complejas como el cáncer, la diabetes, la obesidad, la artrosis, las enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas.

Pero también se requieren para desarrollar las terapias génicas innovadoras para aliviar o curar las muchas enfermedades congénitas poco frecuentes, las enfermedades raras. Tan pronto podamos dejar de usar animales los investigadores seremos los primeros en hacerlo, pero no estamos todavía ahí.

No todos los laboratorios son iguales (III)