La reforma de la plaza de Armas, entre los finalistas de los premios FAD de Arquitectura

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 La, en su día, cuestionada reforma urbana de la plaza de Armas, puesta en marcha en el anterior mandato municipal, ha sido, sin embargo, reconocida por el premio de arquitectura e interiorismo FAD, decano de los concursos de arquitectura europeos.


Más allá de que se erija o no como ganadora, el reconocimiento arquitectónico, paisajístico y urbanístico queda de manifiesto en esta selección que se ha producido en la categoría de “Ciudad y Paisaje” en el que han concurrido un total de 39 actuaciones y en la que, como explica la propia organización, han destacado proyectos que ponen la arquitectura al servicio de las personas, que ponen de relieve e intensifican la experiencia de lo público, que trabajan con los carácteres identitarios y que conforman los espacios definiendo aproximaciones que destacan las experiencias físicas y sensoriales.


Junto a la actuación de la plaza de Armas –un proyecto de Carlos Alberto Pita Abad–, concurren en la misma categoría la puesta en valor del conjunto de la Piedad, en la ciudad de Vic, itinerarios paisajísticos en torno al banco del Piñeiro, en Ribeira; y la adecuación paisajística del recinto amurallado y la capilla del castillo de Jorba. 


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La arquitecta y fotógrafa Ana Amado


El jurado, integrado por Fabrizio Barozzi (presidente), Agnès Blanch, Daria da Seta, Manel Marin, Pedro Matos Gameiro y Rosa Rull (vocales), ha valorado de la intervención ferrolana que se trate de una plaza que tenga como prioridad la estancia de los ciudadanos. El lema del proyecto “Un lugar para todas” ya daba cuenta de esa idea y, de este modo, se ha valorado “que el proyecto recupera de forma brillante esta vocación pública perdida con anterioridad”, ya que la plaza, con un estacionamiento en sus bajos y tráfico rodado en las calles que la circundaban no daba esa idea de peatonal que sí se recoge ahora, contando, además, con árboles y bancos que la humanizan.


El jurado ha destacado de la propuesta ferrolana la clara preferencia de este discreto y sereno proyecto por el talante doméstico del espacio público. De este modo, hace hincapié en que “al definir la plaza únicamente como un plano continuo, diáfano y abierto a la ciudad, el diseño rehúsa cualquier protagonismo y manifiesta con claridad que una plaza es, sobre todo, un lugar de encuentro de naturaleza hospitalaria, acogedora y amable”. 



Entre las cuestiones del proyecto ejecutado, el prestigioso premio de arquitectura valora especialmente el derribo de las edificaciones preexistentes –aparcamiento–, la integración topográfica de la nueva plaza en la trama urbana con un pavimento de arena gruesa y la renaturalización de su ámbito con unos árboles de gran porte cuidadosamente buscados bordeando la plaza, “que definen el carácter silencioso y pausado del proyecto, pero también la sobria contundencia de una propuesta capaz, con poco, de modificar de manera radical, humanizándolo, el conjunto urbano.”


La especialista ferrolana Ana Amado también ha sido elegida en la categoría de “Pensamiento  y crítica”


Así, precisamente las actuaciones que para parte de los ciudadanos fueron erróneas, como eliminar el párking o usar la arena del pavimento actual, así como la plantación de los tilos resultan ser las más valoradas, sin embargo, por los expertos en la materia.


Pero la polémica no solo rodeó la plaza en cuanto a la selección del proyecto o la realización de la obra, también la participación en este premio de arquitectura tuvo su recorrido. La visita de los arquitectos del jurado del premio no contaron con representación institucional alguna y fueron representantes de FeC y la anterior edil de Urbanismo –María Fernández– los que los acompañaron a conocer la obra. La mejora del firme fue realizada para esta recepción de forma gratuita y el Concello tampoco dio cuenta de la presencia de esta actuación pública en el certamen en su momento ni ahora de su clasificación, pese a haber sido este ejecutivo el que concluyó la obra, siguiendo el proyecto del mandato de Suárez.




Pero Ferrol no solo se ha señalado en estos premios con el proyecto más controvertido y destacado de los últimos años, la plaza de Armas, sino que también figura como finalista de los premios FAD, en la categoría de Pensamiento y Crítica la obra “Habitar el agua”, escrita por la arquitecta y fotógrafa ferrolana Ana Amado Pazos y Andrés Patiño Eirín y publicado en Tumer.


La obra es un estudio sobre el programa de colonización del Instituto Nacional de Colonización desarrollado durante el franquismo en el que se analizan y documentan más de 30 poblados. 


El jurado, integrado por Jorge Torrres (presidente), Susana Landrove y Joan Olona (vocales), valoró el trabajo de investigación coral que pretende dar cuenta de la envergadura de la labor del Instituto Nacional de Colonización desde una mirada contemporánea y señala que consiguen dar la justa medida tanto “de lo que supuso como de lo que ha pervivido en el tiempo”, utilizando la fotografía como hilo conductor. Destaca así la calidad gráfica de los documentos y el interés de los artículos así como el trabajo de catalogación y documentación de las actuaciones. 

La reforma de la plaza de Armas, entre los finalistas de los premios FAD de Arquitectura