No todos los laboratorios son iguales (II)

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a experimentación animal es una de las actividades científicas más estrictamente reguladas en España y en la Unión Europea. Solo se permite investigar con animales en aquellos casos que esté debidamente justificado y razonado, cuando no puedan usarse métodos alternativos que eviten el uso de animales, en centros que estén oficialmente registrados, wpor parte de personal capacitado y formado para ello, técnica y éticamente, y tras obtener la autorización de la autoridad competente.



Obtenida de las comunidades autónomas, en el caso de España, esta autorización requiere la validación preceptiva de los comités de ética locales y la evaluación favorable de los órganos habilitados institucionales o externos, como dicta nuestra legislación.



Es muy difícil conseguir investigar con animales. De hecho, es un privilegio. Así nos lo pide la sociedad a través de sus representantes en los parlamentos nacionales y europeos, que legislan en consecuencia, respondiendo a la demanda de protección de los animales usados en investigación y docencia, subrayando el insoslayable respeto por el bienestar animal que debe presidir toda experimentación animal.



Esta se lleva a cabo de acuerdo con el principio de las tres erres: reemplazo, reducción y refinamiento. Estos principios se refieren a: reemplazar los estudios con animales por métodos alternativos siempre que sea posible; reducir el número de animales en cada procedimiento a los estrictamente necesarios para poder obtener resultados concluyentes; y aplicar en todo momento los métodos más avanzados en el cuidado y uso de los animales que maximicen su bienestar animal y minimicen su posible daño.
Si todo lo anterior es de obligado cumplimiento, tanto para los centros de investigación como para las empresas que se dedican profesionalmente a prestar servicios de experimentación animal, ¿cómo han podido grabarse esas escenas de maltrato animal?


Las autoridades competentes tienen el deber de inspeccionar y supervisar regularmente el cumplimiento de las normas de protección de los animales


Las instituciones son responsables finales de todo lo que ocurra en sus instalaciones, también en relación a la experimentación animal, sin menoscabo de las responsabilidades penales en las que puedan incurrir las personas que realizan actos de maltrato animal. Internamente deben establecer los protocolos adecuados y poner los medios necesarios que garanticen el cumplimiento de la ley y el respeto por el bienestar animal.

De igual manera, las autoridades competentes tienen el deber de inspeccionar y supervisar regularmente el cumplimiento de las normas de protección de los animales utilizados en investigación y docencia en todas las instituciones por ellas autorizadas.

Sin embargo, la existencia de una legislación no evita que puedan ocurrir actos y situaciones que la contravengan. Cuando esto sucede lo que debe hacerse es investigar todo lo ocurrido, incluidas todas las personas involucradas, para poder obrar en consecuencia. En este caso, parece que las escenas se grabaron hace algún tiempo.

¿Por qué la denuncia no fue inmediata?
No debemos olvidar que las escenas han sido editadas y presentadas por una ONG cuyo objetivo último es la prohibición de la experimentación animal. El rechazo sin paliativos a las imágenes del vídeo no debe impedir investigar cómo se pudieron grabar y las personas que estuvieron implicadas, así como las razones por las que los casos de maltrato no se denunciaron inmediatamente tras haber sido observados.


La experimentación animal sigue siendo necesaria. No tendríamos ninguna de las vacunas hoy disponibles contra la covid-19 sin los ensayos preclínicos realizados


La experimentación animal sigue siendo necesaria. No tendríamos ninguna de las vacunas hoy disponibles contra la covid-19 sin los ensayos preclínicos realizados sobre diferentes modelos animales, que valoraron la seguridad y eficacia de las diversos medicamentos antes de proceder a evaluarse en los ensayos clínicos en personas.

Aunque se están desarrollando continuamente métodos alternativos, en la actualidad no nos permiten prescindir de la experimentación animal. Seguimos necesitando los animales para valorar las diferentes propuestas terapéuticas frente a enfermedades comunes y complejas como el cáncer, la diabetes, la obesidad, la artrosis, las enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas.


Pero también se requieren para desarrollar las terapias génicas innovadoras para aliviar o curar las muchas enfermedades congénitas poco frecuentes, las enfermedades raras. Tan pronto podamos dejar de usar animales los investigadores seremos los primeros en hacerlo, pero no estamos todavía ahí.

No todos los laboratorios son iguales (II)