A Maruxaina, profanada

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El segundo sábado de agosto, San Cibrao celebra la fiesta de A Maruxaina, la sirena que, según una vieja leyenda, vive en las islas de Os Farallóns desde tiempos inmemoriales observando la vida del pueblo. Ese día, los vecinos debaten en asamblea sobre el comportamiento de la ninfa a lo largo del año. Unos dicen que utilizó su sabiduría para librar a los marineros de los peligros del mar y otros que empleó sus encantos para hechizarlos. El veredicto popular la absuelve, sentencia que los lugareños y visitantes celebran con alborozo hasta la madrugada.


La fiesta, como casi todas las de Galicia, se desarrolla sin que el recinto y alrededores estén dotados de instalaciones sanitarias y la gente que se congrega ha de buscarse la vida para hacer sus necesidades fisiológicas. En 2019 cerca de un centenar de mujeres fueron a liberarse al lugar que ellas consideraron aislado y adecuado y unos descerebrados colocaron varias cámaras en puntos estratégicos, grabaron esos actos que pertenecen a la intimidad de cada persona y colgaron las imágenes en webs porno.


El hecho fue denunciado y el juzgado de Viveiro sobreseyó el caso entendiendo que no quedó acreditada la comisión de delito al no vulnerarse la intimidad porque las imágenes se tomaron en un lugar público “en el que podían ser vistas por cualquier persona que por allí transitase”.


La ley es así, pero las mujeres de San Cibrao exigen justicia y tienen toda la razón. Se manifestaron pidiendo la reapertura del caso, presentaron nueve recursos y llegarán al Parlamento de Galicia, a la Valedora do Pobo, a la Secretaría de Igualdade y al Observatorio Galego contra a Violencia de Xénero. “Si existen estos órganos es para algo”, dice Mary Fraga, presidenta de la Asociación Mujeres en Igualdad de Burela.


Uno no sabe de leyes, pero como ciudadano entiende que el caso debe tener recorrido. Sino por la vía penal, sí por la administrativa, y al menos exige una investigación a fondo para dar con los desalmados que grabaron y comerciaron con esas imágenes hasta colocarlas en páginas pornográficas.


Es fundamental descubrir y acabar con la impunidad de esos descerebrados y que paguen por los hechos. Primero, para hacer justicia al derecho de las mujeres de San Cibrao –y de todas las mujeres– a la propia imagen y evitar que vuelvan a ser humilladas y vejadas.


En segundo lugar, para que el pueblo, libre de esas mentes retorcidas, pueda “absolver a la sirena” en su fiesta que cada año les convoca a divertirse y departir en gratas reuniones familiares y vecinales. A Maruxaina es una de las mejores señas de identidad de San Cibrao, la imagen de su vertiente alegre y festiva, que nadie tiene derecho a profanar. 

A Maruxaina, profanada