Ayuso se podría haber anotado un gran tanto

Ayuso, con su consejero de Sanidad | EFE
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En la gestión de la pandemia Madrid va por libre. Desde el primer minuto, cuando Ayuso ordenó el cierre de los colegios mientras el resto aún estábamos aprendiendo cómo se llamaba el bicho, pasando por los confinamientos por barrios, la apertura de la hostelería o la negativa al cierre perimetral. Allí siguen su propio ritmo. Que, de casualidad, choca frontalmente con el del Gobierno; cosas que pasan. Ahora se ha sabido que la Comunidad de Madrid tanteó la posibilidad de comprar la vacuna rusa para tener a todos los madrileños inmunizados en septiembre. La idea, visto el panorama que se presentaba hace un par de meses, cuando tuvieron lugar los contactos, era buenísima. Incluso para facilitar un acuerdo a nivel nacional. Claro que el Ejecutivo tendría que pagar el peaje de escuchar a la presidenta madrileña decir que había hecho ella el trabajo del ministerio. Y eso igual era demasiado.

Ayuso se podría haber anotado un gran tanto