Un período muy distinto a cualquiera

El preparador físico racinguista, Kiko Corredoira, dirigiendo un ejercicio en pretemporada | jorge meis
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A falta de tres jornadas para el final el campeonato liguero del subgrupo 1-A, y cuando se está jugando acabar entre los tres primeros para seguir en la lucha por subir a Segunda, al Racing le ha salido un rival más importante que todos a los que se va a enfrentar sobre el terreno de juego: el confinamiento al que se tiene que someter durante diez días por los siete positivos por Covid-19 que hay en su plantilla. Hasta mediados de la próxima semana el grupo deberá permanecer aislada en sus domicilios, lo que obliga al cuerpo técnico a tomar medidas para suavizar el impacto de esta situación.


“Estamos intentando que el efecto sea el menor posible y nuestro preparador físico adapta el trabajo y la alimentación a las posibilidades de cada jugador”, anuncia el entrenador del Racing, Cristóbal Parralo. Y Kiko Corredoira, responsable de ese apartado, anuncia que su trabajo va encaminado a “minimizar la desadaptación que un período de diez días de confinamiento va a producir”. Además, anuncia que también se hará un seguimiento del estado de bienestar de cada futbolista, un control nutricional y un refuerzo táctico individual y colectivo a través de vídeos.


Diferencias

Corredoira explica que un período como este no es similar a ningún otro que pueda vivir una persona o un deportistas. El preparador físico, de hecho, recuerda que en él “hay que valorar tanto el estado físico como el anímico del futbolista”. Por eso descarta que sea similar a cuando las plantillas hacen frente al parón navideño –“aquí estás en casa sin poder salir”, recuerda–, aunque sí los compara en la conveniencia de tener, al menos, una semana para volver a la competición.


El preparador físico también explica el trabajo al que los futbolistas se van a someter durante estos días. “En lo que atañe a la condición física, los tareas se temporalizan en dos sesiones al día en los que los jugadores deben preservar su estado cardiorrespiratorio mediante trabajos extensivos en bicicleta”, indica. Corredoira, además, también indica la realización de ejercicios metabólico y de fortalecimiento para prevenir lesiones, porque explica que “nos preocupa el estado de los jugadores quen han dado positivo, ya que hay evidencias de que existen procesos inflamatorios derivados del Covid-19 que afectan al rendimiento y la aparición y recurrencia de lesiones”.


Pese a desconocer cuándo se volverá a competir, y apuntado que “nos adaptaremos a lo que establezca la RFEF”, Corredoira recuerda que “el objetivo es preservar la salud de nuestros jugadores y poder competir con garantías”. Y eso, a su juicio, se traduce en que “la idoneidad después de este confinamiento sería trabajar, al menos, una semana antes de competir para adecuar la carga y adaptarla a la competición”.


Además, ante la posibilidad de tener que jugar tres partidos en el plazo de siete días, Corredoira reconoce que “competir cada tres días supone un desgaste a todos los niveles”. Además, explica el temor de tener que hacer frente a este volumen de partidos nada más salir del confinamiento.

Un período muy distinto a cualquiera