Josele Santiago: “La carretera es la base de todo esto; es como uno se siente músico”

El músico madrileño, en un concierto en el Jofre de finales de 2017 | jorge meis
|

Tras su exitosa experiencia en el Outono Códax Festival, el tándem formado por los gallegos The Limboos y los “enemigos” Josele Santiago y David Krahe vuelven a los escenarios, en este caso al Jofre, en un concierto en tres partes que comienza hoy a las 19.30 horas y para el que ya se han agotado todas las entradas.


Tras el Códax, ¿quedaron ganas de repetir con The Limboos?

Después de aquello se nos ofreció la posibilidad de hacerlo otro día y dijimos: “Pues sí, ¿por qué no?”. Hicimos, como quien dice, buena pareja; por una parte The Limboos y por otra David –Krahe– y yo. Salió bien, hasta el punto de querer repetir.


¿Qué es lo que le gusta de ellos?

En el concierto, primero salimos David y yo, hacemos un set acústico basado en mis discos en solitario, y luego salen ellos a interpretar su repertorio. Al final nos juntamos para hacer unas versiones. O sea, que no es que hayamos interactuado mucho a un nivel muy profundo, de componer juntos y demás, pero tocar rock and roll con ellos es muy divertido; son muy buenos músicos, muy buena gente, con las cosas muy claras. Y, bueno, quién sabe si llegará un día en que profundicemos un poco más. De momento, lo que hacemos es tocar unos cuantos clásicos, alternarnos las voces, y echarnos unas risas al terminar, que falta hace.


¿Cómo ha vivido el confinamiento? ¿Cambió sus rutinas?

No especialmente porque el tiempo en mi caso no se ha expandido, ha sido el mismo. Tengo mis horas de trabajo y me pongo a ello todos los días... Otra cosa es que salga algo, pero el tiempo es el mismo, quitando lo de la carretera, claro.


¿Echa de menos esa parte?

Claro, sí, sí. La carretera es la base de todo esto. Es como uno se siente músico, tocando delante de gente. Grabando también, pero es otra historia, menos visceral, una experiencia distinta, pero el estado orgánico es en el directo, en los garitos, y se echa muchísimo de menos. Ahora, sin bolos, te quedas sin referencias y bien jodido, pero como todo el gremio, muy mal, fatal.


¿Cambiará el mundo del espectáculo o cree que se podrá recuperar la vida anterior?

Seguro que sí, eso es un impulso natural; además, se nota el ambiente caldeadito, muchas ganas. Va a haber una explosión... Quizás un poco excesiva, ya verás, va a haber un desmadre de tres pares de cojones. Hay que ir poco a poco, porque no se puede esperar a que de la noche a la mañana cambien tanto las cosas, pero cuando nos demos cuenta vamos a estar otra vez por ahí. Se masca en el ambiente, la gente lo está deseando.


¿El rock recuperará espacio con respecto a otros estilos más de moda?

No hay que comerse la cabeza con esto: hay sitio para todo el mundo. Mientras tengas un discurso propio, mientras no estés intentando subirte a un carro o copiar; mientras tengas cosas que decir... Lo bueno es que hay sitio para todos y todos podemos convivir.


¿Cuál es el secreto para mantener una trayectoria tan larga?

Yo siempre digo que las que mandan son las canciones; hay que saber un poco cómo funcionan las cosas, pero tampoco es tan complicado. Simplemente procurar que haya siempre canciones nuevas buenas en funcionamiento, y en eso estamos. Y, también, una carencia de expectativas: si te quieres forrar, este no es el sitio. Teniendo esto claro, escribir, escribir y escribir.


¿Escasean los referentes nuevos en la escena rock?

El rock estará ahí como estará todo lo demás. Podemos tenerlo en cuenta o no, pero en mi caso es la cultura que he mamado. Auque intente hacer psicodelia o folklore austrohúngaro, el rock va a estar ahí porque ya te digo que es mi escuela. Los años dorados aquellos de los festivales mejor que no vuelvan, tampoco tengo ninguna nostalgia. No pretendemos forrarnos a estas alturas ni creo que lo hayamos pretendido nunca. Solo trabajar y estar en la carretera de arriba para abajo, que es lo que nos gusta.


¿Falta cultura musical en las nuevas generaciones?

En este país siempre ha faltado cultura musical entre la juventud, siempre, exceptuando los años del punk, en que cada chaval era una enciclopedia viviente. Ahora no sé cómo está el tema y probablemente los que escuchan reggeaton tengan su tema controladísimo; otra cosa ya es que te interese. A mí no, no me pone. Pertenecemos al siglo XX, a la cultura rock, y, para mal o para bien, eso va a estar ahí siempre.

Josele Santiago: “La carretera es la base de todo esto; es como uno se siente músico”