La increíble cantera del Pacma

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Existen varias formas de mirar por la cantera. Está la de A Coruña, que gracias a las artes de un urbanista permitió transformar en un palacio de la ópera la que había en el monte de Santa Margarita. Está la del Athletic de Bilbao, que forma a niños como futbolistas para que acaben jugando en Primera División. Otra versión es la de los nacionalistas de la nazón de Breogán, que consiste en mantener activos por los siglos de los siglos a los ya octogenarios Beiras y Méndez Ferrín. Aún hay más, la de Ciudadanos. Cabría pensar en una promoción moderna, incluso 4.0, de valores emergentes, pero qué va. La formación naranja rasca en el PP, en UPyD incluso en  el PSOE a ver lo que se puede llevar... Pero nada como la del Pacma; de dónde salen los activistas del animalismo es un misterio, pero asustar, asustan. Si Laura Duarte quiso hacer creer que los toros bravos son mansos como bueyes, ahora Yolanda Morales asegura que “comer un huevo es tan cruel como comerse a la gallina”.

La increíble cantera del Pacma