JUICIOS PARALELOS

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En una entrevista que hemos tenido últimamente con el abogado Liaño Flores, nos decía que la seriedad de la Justicia y de los tribunales no pueden evitar que surjan a través de los medios de comunicación, por un lado, juicios paralelos que en ocasiones llegan al absurdo de pronunciarse sobre la condena o la absolución, que someten a encuestas, y, por otro lado, a infinidad de situaciones anecdóticas, que constituyen un manantial inagotable para la literatura, hacia los ocasionales protagonistas con el peligro de trasladarnos una imagen de la misma justicia y de los justiciables muy alejada de la realidad.

Lo que pudiera resultar de esta entrevista con Liaño un comentario sobre cuestiones generales de la justicia y los justiciables, se concreta y agrava en los casos ya enjuiciados o pendientes, relativos al expresidente de la Generalitat valenciana Camps, al más sonado proceso del ya exmagistrado de la Audiencia Nacional Garzón, o al exjugador de balonmano Urdangarin.

En el primer caso, la opinión mayoritaria parecía sumarse a favor de Camps, sobre todo en Valencia, considerando todo el proceso contra él como una cacería política, factor éste que vemos en común a los demás procesos citados: su politización. En el segundo, la izquierda más extrema y algunos medios de comunicación afines aplaudieron que un juez pueda ordenar que se graben las conversaciones entre un abogado y su cliente, llegando a criticar la sentencia del Supremo; y en el tercero no sólo se olvida la presunción de inocencia, sino que llega a atacarse la imagen de la monarquía, pretendiendo valerse de este proceso para poner sobre la mesa el tema de la República.

Todo ello nos coloca en variadas situaciones, cuya realidad en ocasiones supera a la más fértil imaginación de los escritores que se dedican a transmitirnos las crónicas judiciales. Y aparte de ello, tenemos que digerir las cosas más pintorescas que se vierten por otros cauces. Coincidimos con Liaño Flores en el espectáculo lamentable que a diario presenciamos en este país, que no da ejemplo de separación de poderes e independencia judicial.

Pero en relación con el citado letrado, queremos subrayar que ha sido el único alcalde de La Coruña que prescindió del coche oficial. Aún son muchos los coruñeses que recuerdan a Liaño a pie camino del palacio municipal.

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