Frustración

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o hace mucho, desde este rincón, calificaba al Papa Francisco como persona bipolar; no entendía bien sus cambios de opinión. Tanto decía una cosa, como la contraria y sonriendo. He defendido que la Iglesia jerárquica debería de salir de su cascarón y hablar a la sociedad; que debería evangelizar porque se le había olvidado y pensaba que ya había hecho todo y el trabajo se había acabado. 
Defendí la controvertida “Amoris Laetitia” porque, salvando las distancias, me recordaba la actitud y las palabras de Jesús ante hechos importantes relatados en el Evangelio y porque el amor sincero está por encima. Defendí al Papa por sus encuentros con líderes musulmanes y ortodoxos. Creí que él daría un impulso a la evangelización. Critiqué cosas que creía no eran oportunas y siempre disculpándolo porque intentaba contentar a los reaccionarios y evitar posibles rupturas. 
Al Papa lo he defendido más que criticado, porque valoraba más sus aciertos que errores, y no me arrepiento. Pero me temo que este hombre se ha quedado en a vivir “pa siempre” en un lado de su bi, o tri, polaridad; el que menos me gusta, y siento pena. Quizás Jorge Mario tenga el síndrome del poder.
Hace un mes, más o menos, le preguntaron cuando tenía previsto venir a España y contestó que cuando hubiese paz. Lo leí varias veces por si había entendido mal y hasta pensé que era una mala interpretación de quien le preguntaba. El caso es que hace unos días se lo volvieron a preguntar y respondió: Prometo que el año que viene, me lo pensaré. Pues verá usted Jorge Mario, no pierda el tiempo pensando. No venga. No es bienvenido.  No pierda su tiempo y por favor aplique el costo del viaje, si se atreve, a donarlo a la pastoral social de la Iglesia. Creo que usted, Jorge Mario, ha perdido el respeto por los demás y el norte de su cargo y lo mejor es que le den de baja. Entonces viviremos una especial situación de dos papas eméritos y la frustración de muchos, porque usted, Jorge Mario, nos ha traicionado e insultado. Ansioso estoy por conocer la reacción de la Conferencia Episcopal y a ver si demuestran un poco su liderazgo.
 

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