El último adiós

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ste lunes editores, autores, libreros, traductores, críticos, periodistas... tantos y tantos de los que forman parte del “mundo” mágico de los libros, nos reuníamos para darle el último adiós a Claudio López Lamadrid.
Si usted es lector seguro que cuenta en su biblioteca con algún libro editado por Claudio. Por ejemplo García Marquéz, Coetzee, Foster Wallace, César Aira, Javier Cercas... Sí, a todo ellos y otros muchos más de lo grandes de la Literatura tuvieron a Claudio como editor.
Este fin de semana repasaba los libros que se acumulan en los estantes de mi biblioteca y al mirarlos me encontraba con algunos de los que él me había regalado. Por ejemplo los de Chimamanda NGOZI Adichie que él me descubrió como una de las voces más importantes del feminismo actual.
Verán hay editores y editores. Claudio López Lamadrid era un personaje literario quizá por eso él mismo se dedicó a la edición.
Quizá por eso lo que siempre me impresiono de él no era solo su “instinto” para distinguir entre el trigo y la paja, sino su calidad humana, como era él.
Y me llamaba la atención que un hombre tan extremadamente culto y sensible no hiciera nunca alarde de su vastísima cultura. Lo había leído todo, o casi todo, y había editado a los más grandes y sin embargo nunca se dio importancia.
Para mi fue un autentico ángel de la guarda durante mis viajes a América Latina. Cuando él aparecía yo sabía que las cosas iban a ir bien y que cualquier obstáculo se desvanecería. Y es que tenía el inmenso talento de saber hacer fácil lo difícil. Siempre estaba atento a las necesidades, temores e inseguridades, e incluso egos de los autores.
Dentro de unos días yo estaré en Méjico y se me antoja insoportable no encontrarnos allí. Con él cerca me sentía tranquila, segura, sabía que nada podía salir mal y que si algo se torcía él sabía encontrar la puerta de salida.
Jamás le escuche hablar mal de nadie, ni de tratar a un autor novel con menos afecto y consideración que a otro consagrado. Una de sus virtudes como editor es que le gustaba arriesgar y acertaba. Hoy, muchas de las nuevas voces literarias de nuestro país fueron “descubiertas” y apadrinadas por él. Claudio ya pertenece a la leyenda de los grandes de la edición. Descanse en paz y que la tierra le sea leve.

El último adiós