Gasolina en las nubes

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Si uno se preocupa un poco de la economía que nos envuelve y repasa con frecuencia los precios de los mercados de acciones, materias primas, divisas etcétera verá que a diario hay una oscilación arriba o abajo en los mercados financieros, los cuales están movidos por el capital mundial, ya que el dinero nunca duerme. Una de las materias primas más demandadas es el crudo “Brent” de consumo en Europa principalmente, ya que el “West Texas” se consume en EEUU. El primero nos afecta a nuestros bolsillos, ya que es la referencia que se tiene en cuenta para aplicar a la oscilación del precio de la gasolina que introducimos en nuestros vehículos y es la materia prima que mueve en general nuestra economía.

Un barril de crudo cuesta en origen su extracción sobre ocho dólares. Es como si a un hortelano le pagan las judías a 30 céntimos y se compran en el mercado a casi tres euros. Con el petróleo ocurre lo mismo, la única diferencia es que su precio está manipulado por los mercados de valores y un cargamento de crudo a bordo de un petrolero se vende en alta mar, no en el punto de origen del buque y al mejor postor.

Ahora que ya sabemos el comportamiento de este galimatías petrolero, queda por definir si el precio al que se paga es el correcto o está inflado. Me inclino por lo segundo; de hecho, las petroleras están teniendo los mayores beneficios de su historia y cada ejercicio que pasa los superan.

Así las cosas, nos hallamos con una barril de crudo a 76 dólares y la gasolina sin plomo se paga a 1,38 euros litro en la estación de servicio. Cómo se puede entender que habiendo llegado hace unos años a 110 dólares el barril, su precio más alto en toda la historia, la gasolina que nos ocupa se pagaba a un precio máximo de 1,44 euros, es decir, que a estos momentos en el punto de repostar, su diferencia con el precio máximo al que llegó es de tan solo seis céntimos. Esta es la frontera que separa ambos costos del barril de “Brent”.

Trato de hallar una explicación convincente, pero no lo consigo. Algo en todo esto está fallando, debido a que las autoridades económicas no toman medidas de defensa de la competencia sobre los oligopolios energéticos y el consumidor está indefenso ante casos como este. Dicho tipo de combustible en los mercados de futuros de aquí a julio oscila en torno a los 76 dólares barril, ¿Cómo es posible entonces que suba el precio de la gasolina como lo está haciendo? A este paso y cuando el “Brent” suba en origen, nos desharemos del vehículo o esto será una ruina, porque estará por encima de 1,75 o 1,80 euros el litro, sino al tiempo.

Este no es un problema solo español; es europeo. Todas las energéticas baten las marcas de resultados y nadie toma las medidas pertinentes para averiguar el desfase de los números que arrojan los grandes “trusts” petroleros. Está bien que ganen dinero, pero que dejen también vivir al consumidor, sin ahogarlo.

Gasolina en las nubes