Y aquí, ¿qué?

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ntre  Ortega y Feijóo lo de nuestra salud tiene mejor cara pero, por lo visto, oído y padecido, si cambiamos a uno del dúo, tiene que ser don Alberto que el mismo día que anunciaba un avance ¿?, siempre sin poner fecha ni presupuesto, vendían el hospital estrella de Vigo a los yanquis y en el ambulatorio de la Casa del Mar te daban cita para dentro de una semana. 
La valedora do Pobo confirma que el mayor cabreo de los gallegos es por culpa del Sergas, lo que ya vienen confirmando los profesionales del sector, héroes y víctimas a la vez en un servicio organizado con las patitas de atrás. 
Otro de los “triunfos” de o noso presidente –el negocio entre Peme  y Barreras, barcos por medio– acaba en los juzgados de la capital azteca y aún escuece su apoyo a la fusión de las cajas que, ay, se la quedó capital foráneo. 
Ya pasó con Fenosa y perdemos a nosa fe en esos negocios.  Y como  se abrió la pre-campaña electoral que dará pie a la campaña, nos llegan otras promesas, aparecen viejos-nuevos proyectos y, al tiempo  van desapareciendo las siglas del PP por alguna misteriosa razón ¿o no? 
En el otro bando nos dicen que a Unidos Podemos no les interesa Anova, ni al Más País de Errejon. En Marea. Hay, claro, supervivientes pues Antón Gómez-Reino y Yolanda Díaz repiten con la camiseta de color morado. No fue posible un Máis Galicia como intentaron muchos y sigue el BNG defendiendo la bandera,  ya que no quiere aportaciones del circo madrileño, según frase de su máxima autoridad.
La realidad del país no refleja precisamente que esto sea la arcadia con una demografía a la baja, unos salarios que están muy por debajo de la media estatal, una industria que pierde fuelle y un futuro donde el cambio climático, la robotización y la previsible contracción de la economía mundial, no aparecen entre las preocupaciones de nuestros próceres, más ocupados en asuntos más domésticos y que, sobre todo, les garanticen su economía doméstica. 
Y aquí, en María Pita con cien días de historia, contaba en este periódico Francisco Jorquera que el BNG llegó a un acuerdo –y por eso el PSOE tiene la alcaldía– para solventar asuntos como un Plan de Inclusión Social, abordar el problema de acceso a la vivienda, entre otros de mayor calado. ¿Esperamos otros cien cíen días? De momento la primera pista la darán los presupuestos  municipales, cuya negociación v a a empezar ya      

Y aquí, ¿qué?