CÓDIGO PENAL

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La reforma del Código Penal, aprobada en solitario por el PP y con toda la oposición en contra, es un claro ejemplo de regresión democrática y de burla y mofa de la Constitución que en el PP tanto dicen defender. Resulta innumerable la cantidad de despropósitos que contiene, pero algunos de los más graves son la conversión en delito del 60% de las faltas, la sustitución del criterio clásico de culpabilidad por el de “peligrosidad” que se administrará discrecionalmente por los jueces, y sobre todo la restricción de los derechos constitucionales de reunión y manifestación, introduciendo el concepto de “orden en la vía pública” que no se veía desde las leyes franquistas. La guinda es la cadena perpetua, o como ellos la llaman, prisión permanente revisable, una medida que ataca frontalmente los principios de reinserción y reeducación que la Constitución atribuye a las penas. Una reforma para acallar más a los ciudadanos y dar gusto al electorado ultraconservador.

 

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