LA CUESTA INTERMINABLE

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No fue más que “avistar” el calendario, toparse con mayo y, augures, bufones y otros estómagos agradecidos empezaron a recorrer la corte anunciando el fin de la crisis, la victoria sobre los cuatro jinetes del Apocalipsis y la llegada del maná. Están bordando un mensaje que, la realidad hecha estadística, está lleno de agujeros, zurzidos, pequeñas trampas…
Hoy es martes y trece. Esto es Galicia, España: cien mil familias están esperando por una medicina; el setenta por ciento de los hogares de la comunidad autónoma perviven al borde de la pobreza y llegan “empufados” a final de mes.
El ochenta por ciento de los trabajadores tienen sueldos por debajo del salario mínimo. Desciende el paro, todavía hay cuatro millones y medio de desempleados, y crecen los llamados contratos basura y cae el número de horas trabajadas. Cierto: el hijo del ministro De Guindos, encontró chollo. Enhorabuena.
La deuda, sumando la del Estado, las empresas y las familias, alcanza los tres billones de euros y, de esa cantidad casi dos billones es deuda extranjera. Uno de cada cuatro españoles es pobre y uno de cada tres niños también es pobre.
Ah… y seis de cada diez coruñeses consideran que la situación no mejorará.
Hoy es trece y martes. Esto es España. Y España y otros veinticinco países firmaron que la deuda en el año 2020 no superaría el setenta por ciento del PIB y el déficit no sobrepasaría el 1,5%. Misión imposible con un crecimiento insuficiente y sesgado. Lo han dicho todos: desde Piketty a los expertos del Fondo Monetario Internacional. Y aquí, ya lo ven, ya lo oímos: nuestros políticos haciendo la ola a la industria farmacéutica, la oda a las eléctricas, reverencias a la banca y puente de plata a los evasores…
¿Recuerdan que nos decían de pequeños, ante las adversidades? Eso: anda, chaval, apreta o cú e dalle ó pedal…
Y estamos dispuestos a esforzarnos en la cuesta interminable que se nos presenta, pero, a cambio, pedimos que también “pujen”, pedaleen, los bancarios y los grandes empresarios y que, después de abanicar al capital, le demos aire a la ciudadanía
Estamos listos para seguir dándole al pedal, si la regeneración es algo más que una palabra y la corrupción únicamente es algo superado, y que la desigualdad está superada y que la austeridad se reparte entre todos.
La receta es simple, pero tiene muchos enemigos: que los que más ganen paguen más impuestos. ¿Podemos? Esto es Galicia, España. Y ahí está el mes de mayo.

LA CUESTA INTERMINABLE