Los silencios y los charcos de Luís Villares

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FEIJÓO desveló hace unos días que una de sus intenciones era conseguir el voto de los gallegos “decepcionados con la política 2.0 y sus frivolidades”. A Luís Villares, el virtuoso de la gaita y la zanfoña que será el candidato de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué, le gustó la idea y la reinterpretó a su manera, pidiendo a los galleguistas del PP y a los desafectos del PSOE y el Bloque para dar el sorpasso a Feijóo. Alguien, a través de las redes sociales, le preguntó cómo llamaría a los miembros de Podemos Arzúa, quienes ante tanta parvada mareante han decidido pedir el voto para el Beneguai. Por supuesto, no respondió. Pero como el antiguo xuíz es capaz de meterse en charcos incluso en un verano como este, en el que no cae ni una gota de agua, volvió a enlamarse poco después en Twitter: “Es preciso denunciar la política antifurtivismo, la Xunta tiene que crear un cuerpo de control del furtivismo”. Al instante recibió una respuesta: “Ya existe. Se llama Gardacostas de Galicia”. Otra vez se refugió en el silencio. A este paso, la deserción de Podemos Arzúa no va ser más que la primera de un feixe delas.

Los silencios y los charcos de Luís Villares