LAS PENSIONES: LA ÚLTIMA LÍNEA ROJA

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Resulta empresa complicada intentar pensar qué derechos transcendentales aún no han sido vulnerados por la derechona desde su llegada al poder. Aquel programa electoral oscuro que el mediocre Rajoy ocultaba con mentiras zafias escritas con su propia letra ilegible se ha ido desarrollando sin escrúpulos derribando, uno tras otro, los pilares sobre los que se sustenta toda vida digna. Vimos entrar al PP en la sanidad para sustraerla de lo público y entregársela a unas cuantas manos privadas para hacer negocio con la salud de todos. Vimos como la Ley Wert nos devolvía a la España más clasista al privar a los hijos de los trabajadores de una enseñanza cada día menos gratuita, condenándolos así al mismo destino que sus padres. Vimos como las tasas judiciales de Gallardón convirtieron la justicia en un servicio exclusivamente para ricos. Presenciamos la agonía y muerte de la dependencia, arrojando de nuevo a los más débiles a la espalda de millares de mujeres que tendrán que volver así a encerrarse en vida en sus casas para dedicarse sin respiro a sus seres más queridos. Y ahora vienen a por las pensiones, decididos a acabar con la merecida tranquilidad, ganada a base de años y años de duro trabajo, que corresponde a todos los cotizantes después de toda una vida laboral. Porque resulta que los señoritos del PP, bien cebados a base de sobresueldos, pretenden ahora un recorte de 33.000 millones de euros a costa de nuestros jubilados y pensionistas, transportándolos a los tiempos del Generalísimo cuando las pensiones se revalorizaban cada cinco o seis años y la inflación desmoronaba su poder adquisitivo. Si tras el copago de los medicamentos son muchos más los ancianos que cada día ingresan en urgencias porque al no poder pagar sus tratamientos los abandonan y empeoran, tras el recorte de sus pensiones la situación es evidente que irá a peor. La indecencia del PP, capaz de ahogar la vida de los españoles hasta la extenuación mientras sus dirigentes se reparten el botín a base de sobresueldos, carece de todo límite. Al PP ya no le queda ninguna línea roja. Al ir a por las pensiones ya cruzó la última. Y mintiendo en todas.

LAS PENSIONES: LA ÚLTIMA LÍNEA ROJA