¿Relanzar qué?

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En estos días se habla en Berlín y en París de relanzar Europa. Y uno piensa lo difícil que debe ser relanzar un producto en el cual la gente no confía.
Revivir algo que no funciona es una tarea que roza lo absurdo, un sin sentido. Y la construcción europea, reconozcámoslo, entró en un callejón de difícil salida; quizá la única opción razonable sería empezar una deconstrucción positiva para volver a empezar. O no empezar. Puesto que en el mundo que viene parece que cambiarán muchas cosas. 
En todo caso, la solución a los problemas europeos no es la que tienen en mente los políticos que trabajan a tiempo completo para el establishment. Y tampoco los solucionará un relanzamiento a lo “Merkel-Macron”, pues eso significará más de lo mismo. 
Aunque es posible que a la Canciller alemana le interese poner en escena esa pantomima, después de todo a los teutones les fue bastante bien con la mutación del marco, que por arte de birlibirloque lo transformaron en euro. Con ese cambio han podido dictar sus homilías económicas, además de obligado complimiento, al resto de la parroquia.
Está más que demostrado que los que dirigen la Unión Europea, pues Europa, la real, llega hasta los Urales, nunca se han caracterizado por tener una política transparente. Siempre esconden algo. Que por otro lado no deja de ser la manera más sensata de proteger los privilegios que derivan de sus cargos.  
La realidad es que el antiguo proyecto europeo ya no existe, y el actual está muy enfermo, por lo tanto, necesita algo más que placebos. Pensar que todo se arregla con un simple relanzamiento suena a tomadura de pelo.
Pero la Europa de hoy está llena de “lumbreras” políticas, algunas incluso han llegado a proponer  la idea de construir los Estados Unidos de Europa, en un intento de imitar a la nación norteamericana. ¡Increíble! Como si fuera así de fácil.
En primer lugar, el proceso de formación estadounidense fue distinto. En él intervinieron otros factores. Allí llegaron millones de inmigrantes europeos, además de otras partes del mundo, fusionándose todos en una cultura y un modo de vida común. Ayudaron a construir un estilo de vida norteamericano, el famoso “American way of life” como se le llama; algo que sería imposible en el entorno europeo.
Las diferentes culturas de los pueblos europeos no permiten instaurar el modelo de fusión  estadounidense. Los políticos que apoyan esa idea están jugando a la demagogia. O bien son unos ignorantes; que es lo más probable.
Hablan del “pueblo europeo” alegremente, sin pararse a pensar lo que ello implica. Empezando porque no existe tal pueblo; y dudamos que vaya a existir alguna vez. Por muchas becas Erasmus –que fueron concebidas para construir artificialmente ciudadanos europeos– no harán que las cosas cambien. Ni siquiera con el tiempo.
Se nos olvida que Europa está compuesta de muchos pueblos, por lo tanto, habría que empezar por hablar de la Europa de los pueblos, que es muy diferente. Cada país arrastra su historia, su cultura, sus costumbres, que por más que traten de diluirlas siempre estarán presentes. 
Así que, uno tiene serias dudas de que los diferentes pueblos de Europa vayan a renunciar a su propio “yo”.  Y menos en aras de un proyecto construido a medida de los grandes poderes económicos, los mismos que apoyan el mundialismo. 
El proyecto de esas fuerzas mundialistas representa la anti-nación. Y no es por casualidad que los políticos que están a su servicio –que son todos los del establishment–  hablen solo de democracia y nunca de soberanía. Parece que esta última palabra les produce urticaria. 
Los problemas que enfrenta la UE no se solucionarán con parches, pues son muy serios y complejos. La propaganda lo único que hace es esconder realidades y desatinos. Y sí, puede funcionar un tiempo, pero ¿hasta cuándo?
La actual Unión es como un edificio en muy mal estado, con rajaduras profundas, lo que indica que no hay manera de rehabilitarlo y que lo único que queda es construir otro. 
Si de verdad hay un futuro europeo será en otro edificio, uno nuevo que tendrá que llamarse la Europa de los pueblos. O no lo habrá.
 

¿Relanzar qué?