“A vueltas con Sánchez”

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La prueba de que la agresividad de Pedro Sánchez en el “cara a cara” con Rajoy no terminó de convencer ni en sus propias filas es que al día de hoy su “guardia de corps” continúan insistiendo en que hizo lo que debía.
Hablo con un dirigente socialista y me dice: “Pedro no tenía otra opción. No había ganado los debates anteriores con Rivera e Iglesias, y eso había provocado desánimo en el partido. Así que no podía perder el cara a cara con Rajoy”.
El razonamiento es impecable solo que hay muchas maneras de ganar un debate sobre todo cuando se tiene la razón de fondo.
El candidato socialista podía y debía ser duro a la hora de hacer un balance sobre la legislatura. La reforma laboral, los recortes en sanidad y educación, la escasa dotación en la Ley de Dependencia, la subida de impuestos, etc, etc, etc, son cicatrices que han quedado sobre la sociedad. 
De manera que argumentos para poner en evidencia a Mariano Rajoy sobraban, la cuestión no es el fondo sino la forma. Y Sánchez perdió en las formas. No dejar hablar al adversario, calificarle continuamente de mentirosos, insultarle, no es necesario cuando uno tiene la razón de fondo. Creo que en cualquier caso Pedro Sánchez habría ganado el debate a Rajoy sencillamente por eso, porque la suya era la voz de una ciudadanía que ha sufrido lo indecible en esta legislatura. 
Y precisamente por eso, cuando se tiene la razón no hace falta más que esgrimirla.
La cuestión es que Pedro Sánchez tiene un problema de fondo y son las resistencias dentro de su partido a su liderazgo. Por más que unos y otros hagan declaraciones de apoyo y cierre de filas él sabe mejor que nadie que no todos están con él y que tiene contestación interna. De ahí su ansia, su necesidad de noquear a Mariano Rajoy, para reivindicarse ante los suyos.
Claro que quienes dentro de sus filas creen que pueden descabalgarle si pierde las elecciones yo creo que no saben con quien se la están jugando. Pedro Sánchez es duro como una roca y no le tiembla la mano a la hora de enfrentarse a sus adversarios. Cuidadito con él.

“A vueltas con Sánchez”