De grana y oro

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Hoy explicaremos la diferencia entre incompetente e inútil, con dos claros ejemplos; a saber: Fernández Díez es un incompetente, por no ametrallar a los africanos en las vallas y dejarlos secar allí colgados como morcillas choriceras, para conseguir el “efecto disuasión”. Algo lógico, puesto que le quitaron las pelotas. Las de goma, claro. Y Fernández de Mesa no se entera de lo que se cuece en la cocina de un cuartel de su departamento, donde unos patrióticos demócratas, de toda la vida, festejaron el fracaso del 23-F, como si fueran el Rey Arturo con sus caballeros de la paella redonda; quizá porque a él le va más la empanada que el arroz. 
Menos mal que la prensa, al quite como casi siempre, echó a estos nachos un capote de grana y oro para espabilarlos. Y es que, estos dos devotísimos cofrades de la Santísima Virgen del Despiste, no distinguen el exterior del interior, ni de lejos.

 

De grana y oro