LAS CLOACAS DEL PODER

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En el otoño de 2010, Christine Lagarde, entonces ministra de Economía de Francia, entregó a su homólogo griego una lista con los nombres de 2.059 ciudadanos que tenían depositados 2.000 millones de euros en el banco suizo HSBC.

La “lista Lagarde”, en la que figuraban conocidas personalidades griegas, estuvo “durmiendo” en los cajones del Ministerio de Economía durante dos años sin que las autoridades iniciaran investigación alguna sobre la posibilidad de que los titulares de las cuentas cometieran fraude fiscal.

Pero el sábado 27 de octubre esa lista apareció publicada en la revista “Hot Doc” y al día siguiente su redactor jefe, el periodista Kostas Vaxevanis, era detenido y, en un proceso judicial exprés, cuatro días después era juzgado y absuelto del delito de violar la ley de privacidad de datos que le imputaba la fiscalía. Parafraseando a Don Quijote, Vaxevanis se topó con el poder.

No corren buenos tiempos en Grecia para la libertad de expresión cuando toca asuntos relacionados con los poderosos. Hay otro periodista detenido y dos presentadores de la cadena de televisión pública NET fueron despedidos por informar de asuntos “poco agradables” para los gobernantes. “Yo creía que el periodismo de guerra era duro hasta que tuve que informar sobre las cloacas del poder”, reflexiona un reportero micrófono en mano en una genial viñeta de El Roto.

En esto España no está tan lejos de Grecia porque ni los límites a la libertad de expresión ni el fraude fiscal son exclusivos del aquel país. Aquí, de cercenar la libertad de expresión se encargan la precariedad laboral y empresarial, que abocan a los periodistas a una “autocensura de subsistencia” que impide abrir esas cloacas del poder cuya sombra, como la del ciprés, es alargada.

En cuanto al fraude fiscal, el mismo año 2010 el Ministerio de Economía conoció la existencia de 3.000 cuentas bancarias abiertas en Suiza por ciudadanos españoles, dieciséis de ellos gallegos. A día de hoy no se conocen ni sus titulares, ni los resultados de la investigación de Hacienda que iba a “repatriar” entre seis y ocho mil millones de euros.

Dice Vaxevanis que es un escándalo que el Gobierno de Grecia no haya investigado si tras esos fondos hay casos de evasión fiscal. En el caso de España, no solo no se investigó, sino que los patriotas con cuentas en Suiza gozaron de la oportunidad de acogerse a la amnistía fiscal decretada por el Gobierno.

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