El caldo une al dúo musical que no lo fue

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SABELA aún es una cativiña que está empezando y Mini ha decidido cortarse la coleta –perdón por utilizar una expresión tan espanhola, ¡Galicia, mellor sen Touradas!–, así que la música do país se encuentra esta temporada un poco baleira de más. El ya octogenario Beiras y el aún cuarentón Villares podrían haber formado un gran dúo, pero su relación no fue adelante. El santón jurásico del nacionalismo de la nazón de Breogán, al piano, que lo mismo interpreta una dulce sonata que una terrorífica composición de Wagner; el voceiro de En Marea, originariamente un espacio multiculural hispano-galacio y ahora sabe Dios qué, a la gaita y la zanfoña, instrumentos con los que es un virtuoso. Milladoiro hubiese quedado a la altura de la París o la Panorama, pero se cruzaron por el medio los alcaldes siameses e alá foi todo. Menos mal que la Orde Caldaria ha reunido a Beiras y Villares en el Banquete do Caldo en Arzúa. Para que después los rapaces debezan por las hamburguesas y la pizza.

El caldo une al dúo musical que no lo fue