El trabajo cansa

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Pasado el día del trabajador mártir (poco sueldo, mucho curro) y del parado desesperado, nos toca recordar a esos personajes que tienen el chollo asegurado y aseguran, sin ningún respeto, que lo suyo cansa, que es sacrificio insufrible y por el que deben recibir, además de un pastizal, nuestra gratitud y respeto.
Pongamos, por ejemplo, al señor Feijóo, que dijo en sede parlamentaria que estaba alli para trabajar por Galicia y no para (como acusó a la portavoz de Izquierda Unida) para servirse de los gallegos.
¿Hacemos la prueba del algodón? El señor Feijoo, según su biógrafo de cabecera, una vez rematados los estudios, y antes de pensar en huir a Portugal y después de votar a Felipe González, se vino a la Xunta. De soldado hasta, huelga por medio, auparse a un puesto de funcionario. El salto a Madrid para trabajar en Sanidad, de la mano del Opus Dei representado en esta tierra por Romay Beccaría. En Madrid, apadrinado por uno de los más nombrados en las listas de Bárcenas (PAC) a Correos y vuelta a casa para seguir en la administración. Lo que doña Espe, cuando no está peleándose con los guardias, llama “mamandurria”.
De acuerdo: el trabajo cansa, pero cansa más escuchar al señor Feijoo9 desde la cola del paro o con cuatrocientos euros de soldada.
Tenemos a otro hooligan del PP –el señor Marhuenda, antiguo colaborador de Rajoy, al que defiende desde un periódico de la derecha más rancia que se edita en Madrid, como es de razón–, que culpa de los excesos de los currantes ¡que quieren ganar mucho para comer, vestirse, pagar la casa e, incluso, comprar un coche! a la etapa del ladrillo (¿se olvida de quién promovió aquella etapa?). Pues cobraban (sic) cuatro, cinco, seis, siete mil euros al mes en la obra. Un chistoso le contestó que sí. Que incluso Ronaldo estuvo pensando en irse a la construcción en lugar de al Madrid y otro descarado le respondió que la única obra que “da” más dinero es el Opus.
Y aquí, en la tierra de Breogán, aumenta la caída del empleo a pesar de que la conselleira de la cosa diga eso de “aquí estamos mejor que la media del Estado”. Pero está claro lo que quiere decir: ellos, los del PP y allegados, están mejor que la media… e incluso más.

El trabajo cansa