WHITNEY Y A CORUÑA

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Le llamaron la “novia del éxito” porque lo tuvo y mucho. Ni más ni menos que seis premios Grammys consecutivos jalonaban la trayectoria artística de Whitney Houston, una rompedora de records a finales de los 80 e inicios de los 90 que tuvo con “I Will Always Love You”, que canto en la banda sonora de la película “El Guardaespaldas”, su momento más álgido.

Era una “pura sangre” del ‘rhythm and blues’ también conocida como “The voice”, debido a su extraordinaria calidad vocal. En la cima del éxito vino a actuar a A Coruña en 1991, un único concierto en España que sería televisado por la TVG y Sky Channel, vía satélite, desde Coliseo. Eran unos momentos en los que la ciudad vivía una “euforia musical” –aunque no siempre se viera correspondida en las taquillas– y el por entonces Concejal de Fiestas del Ayuntamiento Eduardo Blanco intentaba mantener el nombre de la ciudad en el “circuito musical de las estrellas”. Había sido una negociación difícil dada la categoría de la artista.

Whitney, en la cima del éxito vino a actuar a A Coruña en 1991, un único concierto en España

 

Se habló de un coste de cien millones de pesetas de las cuáles el Ayuntamiento, se haría cargo de treinta millones en concepto de ayuda por la promoción y publicidad de la ciudad que representaría la retransmisión anunciada para toda Europa, con un amplio documental de A Coruña incluido. Medía hora antes del concierto el ambiente era de “desolación”. Solo alrededor de mil personas habían acudido a esta gran cita artística. A pesar de ello Whitney salió pensando no solo en el escaso público presente sino en los millones de televidentes europeos que la seguían a través de la pequeña pantalla desde A Coruña.

No logró calentar en directo la frialdad ambiental con sus espléndidas baladas y aludiendo a “problemas vocales” –que coincidieron con el fin de la retransmisión televisiva–, “acortó” el concierto disculpándose ante el escaso público que salió decepcionado.

Murió por causa aparente de su “filtreos” con la droga, que acabó con su lucidez artística apagada por los “soplidos” de su adicción que provoco el deterioro de la calidad de su trabajo y el propio trabajo. Descanse en paz.

WHITNEY Y A CORUÑA