“Los tres espadas”

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ada tiene que ver el título de esta opinión con la obra maestra de Alejandro Dumas, tan solo que su referencia esta calcada a los tres políticos más llamativos y los menos interesados en que nuestra querida España funcione de verdad como un Estado moderno, que a los políticos solo se les pide honestidad, diálogo y trabajo a fuerza de sacrificio personal, pero estas cualidades no parecen las propias de la clase dirigente a la que se supone debe hacer frente como debe ser su responsabilidad, para ello han elegido un camino diferente al resto de los ciudadanos y en sus manos, para bien o para mal, nos encontramos.

Pues bien estos tres espadas, no son, capaces, de hacer un diálogo entre ellos, aunque solo sea un monólogo para ir a ningún sitio, lo malo de todo este entuerto, es el presidente en funciones. Solo tiene un acercamiento al postulado del partido morado, el cual le exige compartir el poder del Gobierno y de los Ministerios que tenga a bien nombrar, de lo contrario no hay acuerdo posible alguno, de todos modos aunque así fuese, tampoco lograrían los socialistas tener garantizada su mayoría para gobernar junto con los podemitas, en medio, están las exigencias independentistas catalanas y estas son más difíciles de cumplir.

Así las cosas, a Sánchez le quedaba solo una opción, hablar con Ciudadanos y con los populares. Le guste o no, es la única salida posible de llegar a un gobierno de gran coalición, que puede aupar a Sánchez a la Moncloa y tener una legislatura garantizada y sin sobresaltos, sin la necesidad de que sea un gobierno tricolor, basta con llegar a acuerdos de salvaguarda de las leyes y puntualizar los problemas más perentorios a solucionar de este país, que no son pocos y cada vez aumentan más.

Lo malo de este entuerto, después de explicar los beneficios y sus males, está el hecho de que Sánchez, no es capaz de dialogar con nadie, no tiene talante negociador, no busca el ordenamiento de lo que se necesita, sino tan solo su parecer, pero sin que nadie se entrometa en su dilatada idea, ya preconcebida y fuera de cualquier otra opinión, venga de donde venga, le da igual estar en funciones desde el 26 de abril e ir a otras elecciones en noviembre y pasarse un año en la misma situación actual ó incluso más, porque las diferencias son cortas en la intención de voto, pero la abstención puede lastrar los planes socialistas.

En definitiva, no existe ni un diálogo de sordos, solo de desencuentro con los morados, pero con los constitucionales de populares y ciudadanos, es una guerra a puerta cerrada, no solamente Sánchez, no habla con esos líderes, sino que entre ellos, no se soportan ni se pueden ver, no ya de cerca, sino de lejos y eso que Rivera en su anterior etapa llegó a acuerdos con los socialistas, pero de aquel amor poco fructífero, debió nacer un rechazo tan grande que acabó en odio permanente, eso al menos es lo que parece, cuando los dos líderes de estas formaciones se mantienen tan alejados, pese a que sus postulados políticos, son tan afines. Mientras que con los populares hay una vieja rencilla, cuya herida está sin cerrar y parece que va a seguir igual. España con todo lo que se le viene encima, precisa de un gobierno más pronto que tarde, que las elecciones del 10-N, no van a solucionar nada, si no hay diálogo.

“Los tres espadas”