España es rica

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Ymucho. Solo así se explica que aún sobreviva al saqueo que los propios políticos nos reconocen, eso sí, en la casa ajena, para reconocer los desmanes en su propia casa se muestran más reticentes. Da igual, la izquierda nos recuerda cada día las corrupciones de la derecha y esta, a su vez, denuncia, en voz baja, los expolios de la izquierda. 

Que si Gürtel, que si Eres, que si Franco, que si el oro que se llevaron a Moscú, lo cierto es que los españolitos asistimos al bochornoso espectáculo de ver una discusión de verduleras para ver quien nos ha robado más. 

Es indignante ver el desparpajo con el que nos restriegan lo que nos han quitado y es, además vergonzoso, observar como los ciudadanos seguimos votando a los mismos para que sus guerras sucias nos sigan hundiendo en la miseria. 

Aquí es donde quizá la ciudadanía merezca un cierto reconocimiento por haberse revelado contra esta situación, propiciando el nacimiento de nuevos partidos que venían a regenerarlo todo y empezar una nueva etapa que nos daría transparencia y limpieza, dos elementos básicos para una salubridad democrática que no solo es exigible si no imprescindible para la higiene política que el pueblo demanda. 

Pero tampoco parece haber sido la solución. Las nuevas formaciones, Podemos y Ciudadanos se han revelado como inútiles para esta tarea. Los primeros, que venían a tomar el cielo por asalto, se han transformado en casta con la misma rapidez que sus líderes se han aburguesado y ahora dicen defender a los sin techo desde casoplones custodiados por las fuerzas de seguridad con cargo al erario público. 

Su ansiedad por ocupar el poder los ha llevado a quedarse sin ministerios y sus pulsaciones pierden fuerza hasta hacer peligrar su propia existencia. Los segundos, los naranjas, no han sabido estar a la altura de las circunstancias y han rehusado a ser útiles a los españoles por la prepotencia de su líder, Rivera, que no ha asimilado su éxito con humildad y al que España le queda muy grande. Han sido una estrella fugaz que brilló efímeramente en Cataluña para desdibujarse a continuación en todo el Estado. 

Ciudadanos ha perdido su oportunidad de mostrarse como un partido de Estado y centrar la política de un Sanchez que en lugar de una brújula parece tener un ventilador que no le permite fijar un rumbo cierto y se mueve entre el abrazo a populistas y separatistas y también a populares y naranjas. Hace bueno a Marx, Groucho, cuando dijo aquello de “tengo unos principios, pero si no le gustan, tengo otros”. 

Y mientras seguimos con gobierno en funciones y con los últimos presupuestos de Rajoy en vigor por la incapacidad de Sanchez para lograr unas cuentas nuevas. No se preocupen, aquí no faltan fiestas, aviones ni coches oficiales. Cerca de 400.000 sueldos públicos mantienen una clase política que ya no es vocacional si no profesional y que no duda en subirse los salarios, por unanimidad, esto sí, mientras los pensionistas o los dependientes esperan sin paciencia, soluciones a su precaria situación. 

Mientras no se arreglen las cuentas del Estado no hay posibilidad de ocuparse de las necesidades de la gente. El sistema de pensiones está quebrado, aunque pretendan ocultarlo pues sale más dinero del que entra en una caja pensada para una esperanza de vida de 75 u 80 años cuando la realidad de hoy nos acerca a los 90 años de esperanza de vida. Hay dos Españas, quizá más, pero solo una es rica y vive bien. ¿Se imaginan cuál es?

España es rica