Cinco años de reinado

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olver a abrigar la Monarquía bajo el manto del prestigio perdido durante los últimos años del reinado de su antecesor y padre, don Juan Carlos, era tal vez la principal misión a la que el rey Felipe VI se enfrentaba cuando hace ahora cinco años asumió el trono. Y a tenor de encuestas como la publicada estos días por el portal Vanitatis, bien podría concluirse que lo ha conseguido.
No fueron, en efecto, fáciles para la institución los postreros tiempos del reinado anterior, fundamentalmente porque ésta tuvo que lidiar con episodios como el caso Nóos, la cacería del emérito en Botswana, las grabaciones del comisario Villarejo a Corinna en las que la “amiga entrañable” habría confesado supuestos desmanes económicos del entonces jefe del Estado, y el rifirrafe entre doña Sofía y doña Letizia a las puertas de la catedral de Palma en marzo del año pasado.
Estos y por ese orden han sido al menos los cuatro acontecimientos que de acuerdo con la encuesta referida mayor efecto negativo han tenido sobre la imagen de la institución. No obstante todo ello, el 67,3 por ciento de los entrevistados –más de quienes optan por la Monarquía como forma de Estado– aprueban la actuación de Felipe VI. La verdad es que su padre y antecesor había dejado el listón muy bajo.
El rey Felipe es el segundo miembro más valorado de la familia real, con un 6,3 de nota media. Le gana su madre, la reina emérita Sofía, que goza ante los españoles de una imagen imbatible. Pero al rey en ejercicio las virtudes que en mayor medida se le reconocen son su profesionalidad (6,7), su prestigio (6,2) y la confianza que infunde (6,1).
Lógicamente, la valoración es muy diferente según los distintos perfiles. Con un rotundo 96,6 por ciento los monárquicos dan su aprobado de forma prácticamente unánime, pero lo que no deja de ser de alguna manera más significativo es que entre quienes se confiesan republicanos don Felipe habría logrado hacerse un hueco entre un 35,5 por ciento de los mismos.
La reina emérita Sofía aparece, como decíamos, imbatible en popularidad: 6,7 sobre 10; esto es, la nota más alta y cuatro décimas por encima de Felipe VI. Son los dos únicos que aprueban, ya que don Juan Carlos y doña Letizia suspenden: el primero con un 4,9 y la segunda con un 4,8.
Como no podía ser de otra forma no han faltado estos días comentarios sobre la actuación institucional como jefe del Estado del rey Felipe VI. Y así como del emérito siempre se valora la reconducción que hizo del golpe de Estado del 23-F, del todavía corto reinado de su hijo y sucesor se ha destacado su discurso sin medias tintas del 3 de octubre de 2017 sobre la insurrección en Cataluña. Una pieza memorable -se ha dicho- magistral e histórica.

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