El don de la ubicuidad va revestido con toga

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A Pedro Pacheco, histórico alcalde de Jerez, se le cayó el pelo –realmente se lo trasquilaron– por asegurar que “la justicia es un cachondeo”. Desde entonces conviene andarse con mucho cuidado al referirse a la actividad de los magistrados. Pero hay que reconocer que los jueces tienen a veces su guasa. Un abogado madrileño tenía que acompañar a una cliente en Vigo, pero ese mismo día, con un intervalo de quince minutos, también debería estar en Ávila y en Alcobendas, así que pidió un aplazamiento a la jueza de la ciudad olívica. La respuesta fue demoledora: “Si puede comparecer en Ávila y en Alcobendas al mismo tiempo, también puede hacerlo en Vigo”. El letrado se rebotó: “La resolución es una falta de respeto a la abogacía”. Como se meta en política y salga elegido alcalde de Jerez, que ande con ojo.

El don de la ubicuidad va revestido con toga