La resaca del día después

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El éxito llama al éxito, de manera que el éxito obtenido por el PSOE en las elecciones del 28 de abril ha sido el mejor reclamo para las del 26 de mayo. Hace un año el PSOE se tambaleaba, hoy vuelve a ser el partido más importante de España y Sánchez ha consolidado su liderazgo. Pero además del éxito rotundo del PSOE, hay que destacar que el PP ha perdido unos cuantos millones de votos por más que la posibilidad de gobernar el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid haga que parezca que ha salvado los muebles. La de Casado es una dulce derrota. La realidad es que el PP ha retrocedido, pero tiene un suelo firme, tanto que Ciudadanos no ha logrado el sorpasso ni Vox sustituirle.

En cualquier caso Vox es el peor enemigo del PP puesto que se nutre de antiguos votantes populares. La división del voto de la derecha es lo que más alimenta a la izquierda. De la misma manera que en su día la aparición de Podemos ayudó a mantenerse al PP de Rajoy. Las cosas como son: Ciu dadanos ha obtenido un resultado aceptable pero no se ha quedado con el santo y seña del centro-derecha. Eso sí, sus votos son imprescindibles para formar gobiernos en algunas comunidades autónomas, amén de ayuntamientos emblemáticos. Así que Ciudadanos tiene muchas cartas en la mano para hacer valer sus votos y ocupar parcelas de poder. Ciudadanos a su pesar sigue ocupando el papel de “bisagra” porque también sus votos son clave para que los socialistas puedan gobernar en algunas comunidades autónomas y ayuntamientos. La pregunta es si Rivera retirará el cordón sanitario que había impuesto al PSOE.

En cuanto a Vox ha perdido votantes respecto a las generales pero aún así sus votos también son decisivos a la hora de arrebatar gobiernos municipales y autonómicos a los socialistas. Quizá el principal perdedor es Podemos que ha visto mermado su poder tanto en comunidades como ayuntamientos. En realidad su declive comenzó el 28 de abril. Así las cosas Sánchez tiene ante si un escenario político que le favorece.

La resaca del día después